Y juro,
que lo pensé,
pensé en irme,
alejarme,
borrar todas nuestras fotos,
nuestras canciones,
y tirar aquella puta pulsera,
al mar.
Pero cuando la cojí,
leí tu nombre,
y la volví a guardar en aquella caja,
con candado y cerradura.
Fui a borrar nuestras fotos,
pero sólo logre verlas,
otra vez más.
Y las canciones...
¿Qué decir?
Las escuché,
y las canté,
imaginando que seguías a mi lado,
escuchando mi penosa voz,
y a pesar de ello,
decías que nunca habías escuchado nada tan bonito.
Pero supongo,
que he de aceptar,
que todo a cambiado,
ya no te puedo enviar un mensaje,
mucho menos darte un beso,
[de esos nuestros]
delante de todos,
ni a solas.
Y que,
cuando necesite un payaso,
tendré que contratarlo,
porque ya no estará ese idiota que me hacía reír.
Y cada vez que te veo,
siento que todo esta bien.
Pero veo que te vas,
que ya no hay nada que nos una,
sólo los recuerdos.
Que los recuerdos se quedan,
y las personas se van,
es algo que debemos aprender.
Y me siento extraña,
rara,
distinta,
vacía,
sin ti.
Soñadora,
soñando con el amor verdadero.
Ese que tuve,
y perdí.
La verdad,
es que no se como terminar esta estupidez,
esta que nunca leerás,
supongo que con un Hasta siempre.
Pero,
ni soy tan simple,
ni esto es tan sencillo.
Por lo que te escribo,
que fue un placer,
a ver coincidido contigo,
en este enorme mundo,
en esta corta vida.
Y a pesar,
de nuestros mas,
y nuestros menos,
fui feliz,
como nunca antes,
y te juro,
que eso,
no lo voy a olvidar,
nunca.
martes, 1 de septiembre de 2015
Promesas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario